Catequesis sobre la
Corona de Adviento

Ideas para la colocación en casa
MATERIALES:
- Trozos de madera de desecho recogidos en escombrera.
- Ramas de abeto y eucalipto, musgo, florecillas y frutos rojos.
- Piedras, tierra, troncos secos.
- Velas.
REALIZACIÓN:
Sobre una base de tierra, piedras y troncos secos, están colocados los 4 trozos de madera de desecho en diferentes alturas, sosteniendo, cada uno de ellos, una de las 4 velas.
El ramaje verde, musgo y frutos rojos están unificando el espacio del conjunto.
Las velas están colocadas a diferentes alturas, estando, la más baja, sobre la arena del suelo, entre las piedras y troncos muertos.
SIGNIFICADO:
Este arreglo es un signo del adviento que nos recuerda el tiempo de esperanza, porque Dios se ha encarnado y viene a buscar a cada uno como a la oveja perdida.
Las diferentes alturas de las velas significan el descenso de Dios desde su gloria, la más alta, hasta lo más bajo, hasta la tierra, el barro, el lodo, a buscar a cada desecho que somos cada uno de nosotros. Por eso las velas se encenderán, cada domingo, empezando por la más alta y acabando por la que está en lo más bajo, en la tierra, entre las piedras. Es el camino de descenso del propio Dios, en su Hijo. Este Amor extremo de Dios hace que cada desecho (maderas, tierra, piedras, ramas secas) cada ruina, lo que no sirve, sea algo nuevo, renovado, bello.
Esto ha de llenarnos de una inmensa esperanza (el color verde de las ramas de abeto y eucalipto) y confianza en este Dios que nos busca y da en nosotros los frutos (frutos y florecillas rojas) de su Amor, su salvación; hace de nosotros criaturas nuevas. Los desechos los ha convertido en algo nuevo, hermoso y bello. Dios miró hacia abajo para que nosotros podamos mirar a lo alto. Nunca nadie estará tan bajo que Dios no pueda encontrarlo y levantarlo. Por muy bajo que alguien caiga, lo hará siempre en las manos de Dios porque en lo más bajo está Él.
La luz y el fuego de las velas son el Espíritu Santo que realiza toda la obra de Dios. El Espíritu del mismo Dios que Él da a los que a Él se abren y lo acogen de todo corazón, haciéndolos hijos suyos, que compartirán con Cristo la misma gloria que Él recibirá y de la que descendió por su encarnación.
El color blanco de las velas es el símbolo de la pureza que hizo posible que Dios se hiciera pecado; esa pureza es María, estrella del adviento, escala por la que descendió Dios, aurora del Emmanuel, Dios con nosotros y como nosotros.
Misterio de la Encarnación, descenso de Dios para levantar al hombre. Misterio de misericordia.
Autor: Julio Mendoza







