Adviento 2025

Saluda del Párroco
Comenzamos hoy un tiempo nuevo, un tiempo de espera gozosa y de vigilancia atenta: el tiempo de Adviento. Estas dos expresiones van a estar constantemente jalonando las cuatro semanas de este tiempo de esperanza. Y el mensaje central que nos trae este nuevo ciclo litúrgico, el mensaje que debe resonar en nuestros corazones, es este: «El Señor está cerca.»
No es un simple anuncio de un evento futuro que no sabemos cuándo llegará, sino una realidad presente. El Señor ya está cerca. Las lecturas de este tiempo nos repiten constantemente la llamada a la vigilancia: “Estad atentos, manteneos despiertos” (Marcos 13:33, Mateo 24:42). ¿Por qué tanta insistencia en despertar? Porque si no estamos atentos, podemos perdernos la visita de Dios en nuestra vida cotidiana.
🌟 Despertar para Descubrir a Dios
La cercanía de Dios no se limita a Belén, hace más de dos mil años. Su presencia no es solo una promesa para el final de los tiempos. Dios, en su inmenso amor, se acerca a nosotros ahora, se hace presente en las circunstancias más sencillas y a veces, en las más difíciles de nuestra vida. Dios pasa a nuestro lado y podemos no ser conscientes de ello. ¿Dónde lo podemos encontrar?
- Se acerca en el silencio de la oración. Es ese momento de paz donde su voz, suave y delicada, nos indica el camino y nos consuela.
- Se acerca en el rostro del hermano. En el que sufre, en el que necesita una palabra de aliento, en el vecino que nos sonríe. Es Jesús que viene a mendigar nuestro amor.
- Se acerca en los acontecimientos cotidianos. En la alegría que nos sorprende, en la dificultad que nos obliga a ser fuertes, en el trabajo bien hecho. Son signos, pequeños y grandes, de su providencia amorosa.
El Adviento es la época para ponernos un «despertador espiritual». Es fácil caer en la rutina, en el automatismo, y dejar que el ruido del mundo, aunque éste suene a anuncios navideños, ahogue la discreta voz de Dios. Podemos estar «despiertos» para las noticias, para las redes sociales, para el trabajo, pero estar dormidos para las cosas del Espíritu.
Podemos centrarnos este año en la “Conversión de la Mirada”. Se trata de aprender a ver a Dios que se aproxima en:
- La Humildad: Él viene en la sencillez de un pesebre. Reconozcamos su presencia no en lo espectacular, sino en lo humilde y pequeño, en los detalles.
- El Servicio: Él viene a servir y a darnos vida. Respondamos a su cercanía sirviendo con amor a los que nos rodean. Estando dispuestos a echar una mano donde podamos sumar. El creyente suma, añade, eleva…
- La Esperanza: A pesar de las sombras de nuestro mundo, el Adviento es un grito de esperanza. El Señor ya ha vencido a la oscuridad; mantengamos firme la confianza en su venida.
Este tiempo nos pide, pues, no solo esperar la Navidad, sino preparar el corazón para que el Señor que está cerca encuentre en nosotros una posada acogedora. ¿Cómo lo hacemos? Mediante el sacramento de la Reconciliación, la caridad concreta y la escucha atenta de su Palabra.
Que esta corona de Adviento, con sus velas que vamos encendiendo semana tras semana, ilumine nuestra espera y nos recuerde que el Señor está cerca. Que la luz de Cristo disipe toda somnolencia y nos encuentre despiertos, vigilantes y llenos de esperanza.

🙏 Oración al encender cada una de las velas de la Corona de Adviento:
💜 Primera Semana: La Esperanza (Vigilancia)
Propósito: Encender la vela de la Esperanza, recordando el llamado a la vigilancia.
Señor Jesús, al comenzar este tiempo de Adviento, encendemos la primera vela, símbolo de la Esperanza. Reconocemos que tu venida es nuestra única certeza y salvación. Te pedimos que despiertes nuestros corazones de la somnolencia espiritual. Danos la gracia de estar vigilantes, de mantener nuestros ojos abiertos para descubrirte en cada día, en cada acontecimiento y en el rostro de nuestros hermanos. Que nuestra espera no sea pasiva, sino activa, llena de buenas obras y de la inquebrantable esperanza en tu Reino que ya está cerca.
Amén.
💜 Segunda Semana: La Paz (Conversión)
Propósito: Encender la segunda vela, símbolo de la Paz, y prepararnos con la conversión.
Dios de infinita Bondad, en esta segunda semana, encendemos la vela de la Paz. El mundo necesita la Paz que sólo Tú puedes dar, y esa Paz comienza en nuestros corazones. Te pedimos que, a ejemplo de San Juan Bautista, preparemos el camino para tu llegada. Ayúdanos a convertirnos sinceramente, a enderezar nuestras sendas y a eliminar todo aquello que nos separa de Ti y de nuestro prójimo. Que, al acercarnos a Ti con un corazón humilde y arrepentido, podamos ser instrumentos de tu Paz en nuestro hogar y en el mundo.
Amén.
💖 Tercera Semana: La Alegría (Gaudete – El Gozo)
Propósito: Encender la tercera vela (rosa), símbolo de la Alegría, porque la venida del Señor está muy cerca.
Padre Misericordioso, al encender la vela de la Alegría (Gaudete), nuestro espíritu se regocija. Ya sentimos la inminencia de la Navidad y nos alegramos en la certeza de que tu promesa está a punto de cumplirse. Te damos gracias por tu amor que se manifiesta en la cercanía de tu Hijo. Concédenos vivir esta alegría profunda, no como un simple sentimiento, sino como la fuerza que nos impulsa a compartir tu amor y a testimoniar la buena nueva de tu presencia, especialmente con aquellos que viven en la tristeza y la desesperación.
Amén.
🤍 Cuarta Semana: El Amor (La Promesa Cumplida)
Propósito: Encender la cuarta vela, símbolo del Amor, meditando en la entrega de María y la inminente Natividad.
Dios con nosotros, Emmanuel, en esta última semana encendemos la vela del Amor, sabiendo que Tú eres el Amor que se hace carne en el pesebre. Contemplamos a María, modelo de fe y de obediencia, que con su «sí» hizo posible tu venida. Te pedimos la gracia de imitar su entrega total. Que el inmenso Amor que nos has mostrado al enviarnos a tu Hijo transforme nuestras vidas. Prepara nuestros corazones en estos últimos días para recibirte con el asombro y la gratitud que merece el regalo de tu Natividad.
Amén.



