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La Comunidad del Emmanuel estrecha lazos de fraternidad y oración en La Villa de don Fadrique

  • Unas 30 personas de la zona centro (Toledo y Madrid) se congregaron en su encuentro mensual, marcado por la comunión familiar, la adoración al Santísimo Sacramento y la alabanza.
  • La cita sirvió para consolidar el carisma de esta realidad eclesial de derecho pontificio en tierras manchegas.

LA VILLA DE DON FADRIQUE. – El pasado sábado 17 de octubre de 2026, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de La Villa de don Fadrique se convirtió en el epicentro de la fe y la fraternidad para la zona centro de la Comunidad del Emmanuel. Alrededor de 30 personas procedentes de Madrid y Toledo se reunieron para celebrar su encuentro mensual, reflejando fielmente el espíritu de una asociación que busca dar testimonio de la presencia, cercanía y amor de Dios en medio del mundo.

La jornada destacó por su marcado carácter comunitario, logrando congregar a miembros de todos los estados de vida. Matrimonios acompañados por un nutrido grupo de hijos de todas las edades, sacerdotes y seglares consagrados compartieron un espacio común donde la diversidad de vocaciones se fundió en una misma sintonía espiritual y misionera.

Una organización con sello local y vocación misionera

Todo el encuentro estuvo minuciosamente organizado por D. Julio Mendoza Carpintero, natural de La Villa de don Fadrique y miembro muy querido de la Comunidad del Emmanuel. Don Julio inició su andadura como laico consagrado en 1997, a la edad de 31 años, y selló su entrega total mediante su consagración definitiva en el año 2008.

A lo largo de casi tres décadas de fidelidad a este carisma, ha prestado numerosos y generosos servicios misioneros internacionales en países como Portugal, Francia, Perú, Nicaragua, Chile, El Congo, Ruanda, Cabo Verde e Italia. Sin embargo, tras recorrer medio mundo llevando el Evangelio, es ahora en España donde se encuentra realizando la labor más importante de todas las que ha asumido: la entrega silenciosa en su casa natal para cuidar de sus padres.

Fraternidad en el compartir y paseo por la villa

Los actos comenzaron en un ambiente distendido con una comida fraterna. Este momento de mesa compartida permitió a las familias y consagrados estrechar lazos, intercambiar vivencias y fortalecer los vínculos de comunión interna que caracterizan el día a día de esta comunidad internacional.

Tras el almuerzo, los asistentes disfrutaron de un agradable paseo por los aledaños de la población. El recorrido no solo sirvió para contemplar el entorno urbano de La Villa de don Fadrique, sino también para prolongar las conversaciones, el juego de los más pequeños y el acompañamiento mutuo en un clima de alegría compartida.

Intimidad en la oración y puertas abiertas a la parroquia

La vertiente más espiritual del encuentro comenzó a las 17:00 horas con un tiempo íntimo dedicado a la oración de intercesión, donde se pusieron ante el Señor las necesidades de la Iglesia universal, el mundo y las realidades particulares de los allí congregados.

A partir de las 18:00 horas, las puertas del templo parroquial se abrieron de par en par a todos los feligreses locales de Nuestra Señora de la Asunción que desearan sumarse. Se dio paso entonces a una intensa hora de adoración al Santísimo Sacramento en riguroso silencio. El recogimiento contemplativo permitió a la comunidad y a los propios parroquianos unirse en una honda experiencia de intimidad con el Emmanuel, el «Dios con nosotros».

Alabanza y Santa Misa como broche de oro

Tras la solemne Bendición con el Santísimo y la posterior reserva, tomó la palabra D. Carlos María González Díez, sacerdote nombrado en julio de 2025 como Delegado episcopal de la Delegación de Migraciones, Movilidad Humana y Pastoral Gitana de la Diócesis de Toledo. Con el entusiasmo propio de la espiritualidad de la renovación carismática, D. Carlos María dirigió una vibrante oración de alabanza, uniendo los corazones de los asistentes a través de los cantos y la acción de gracias.

La enriquecedora jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa, la cual sirvió como envío misionero de regreso a sus hogares para todos los participantes.

¿Qué es la Comunidad del Emmanuel?

La Comunidad del Emmanuel es una asociación pública internacional de fieles de derecho pontificio, nacida en París (Francia) en 1972. Su nombre procede de las Sagradas Escrituras: «Le daremos el nombre de Emmanuel» (Mateo 1, 23), que se traduce como «Dios con nosotros».

Surgida de la experiencia de un pequeño grupo de oración de la Renovación Carismática Católica, su carisma se sostiene hoy sobre tres pilares inseparables que marcan el apostolado de sus miembros:

  • La Adoración: El encuentro personal e íntimo con Jesús en la Eucaristía, del cual brota todo su dinamismo.
  • La Compasión: La inclinación del corazón hacia el sufrimiento ajeno, poniéndose al servicio de las personas en situación de pobreza y de los más alejados.
  • La Evangelización: El anuncio alegre y explícito del Evangelio en los ambientes cotidianos de la vida profesional, familiar y social.

Una de sus principales novedades teológicas y pastorales consiste en la comunión de estados de vida, donde cooperan codo con codo laicos (casados y solteros), sacerdotes, seminaristas y seglares consagrados en el celibato.

Los Fundadores

  • Venerable Pierre Goursat (1914-1991): Crítico de cine y laico francés, fundó la comunidad a los 58 años tras experimentar una profunda efusión del Espíritu Santo. Hombre humilde, de gran sentido del humor y desprendimiento material, dedicó su madurez enteramente al servicio de la Iglesia. Su causa de beatificación y canonización se abrió de manera oficial en el año 2010.
  • Martine Catta: Cofundadora junto a Pierre Goursat, impulsó los primeros grupos de oración en París que darían origen a la estructura actual de la comunidad.
  • Cyprien y Daphrose Rugamba: Matrimonio que introdujo la Comunidad en Ruanda en 1990. Destacaron por su labor de compasión con niños de la calle y por ser promotores de paz y reconciliación étnica. Fueron asesinados junto a sus hijos el 7 de abril de 1994 durante los primeros compases del genocidio ruandés. Su causa de canonización en el ámbito matrimonial avanza actualmente de forma conjunta.

Presencia de la Comunidad en España

La Comunidad del Emmanuel cuenta en la actualidad con miles de miembros distribuidos en decenas de países. En España, la realidad del Emmanuel avanza de forma paulatina pero constante, conformando un núcleo aproximado de algo más de una treintena de miembros estables.

La comunidad española cuenta con una presencia activa en zonas eclesiásticas de la península como Madrid, Toledo y Valladolid, coordinándose a través de encuentros mensuales de zona —como el celebrado en La Villa de don Fadrique—, retiros espirituales y labores asistenciales. Su misión está en plena sintonía con las diócesis locales, impulsando fuertemente la pastoral familiar, la adoración eucarística juvenil y la acogida de realidades vulnerables.

Para más información o contacto con la asociación en territorio nacional, está disponible la página oficial del Emmanuel en Españo